domingo, 5 de julio de 2026

Las puertas de par en par.

Ya está aquí otra vez la corriente de aire, pero esta vez el aire provenía de una corriente no muy corriente. 

Era como si las puertas del palacio de Eolo se hubieran abierto de par en par, y tanto los vientos: el cálido Céfiro, el frío y violento Boreas, el tormentoso Notó y el no menos lluvioso Euro, así como los bélicos y destructivos Anemoi Thuellai, campaban a sus anchas, desbocados y libres por el mundo. 

Eran corrientes indómitas y, cuando se juntaban todas a una, ninguna deidad era capaz de doblegarlos; ni su propio padre lograría encerrarlos de nuevo. Ahora que estaban sueltos, moldearían la tierra impunemente.

M. D. Álvarez 

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