viernes, 3 de julio de 2026

La caída.

Ya está aquí otra vez la corriente de aire empujándome hasta dar con mis huesos en el suelo. 

Sin saber que una leve brisa era capaz de desestabilizarme y arrojarme desde las alturas, estrellándome contra el suelo. 

Lo que la corriente no sabía era que mi cabeza es de cemento armado y no me hizo mella; eso sí, me dejó dolorida, pero sin ninguna rotura.

M. D. Álvarez 

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