—Intento encontrar el conejo —respondió Marcus, que sostenía el maravilloso sombrero de su abuelo sobre su cabeza. Al ponérselo, no solo vio el conejo, sino que también vio a su abuelo, que le sonreía y saludaba. Marcus se quitó el sombrero y le dijo a Vanesa: —Es un sombrero mágico —y lo dejó con cuidado reverencial.
En el interior había una etiqueta que ponía "Harry Houdini".
M. D. Álvarez
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