Se reunían al calor de una chimenea, entre manuscritos desordenados y el humo de los cigarrillos.
Discutían sobre la poesía y cómo la veían morir. Bukowski, dijo: —No veré tal cambio en la poesía. La muerte me persigue y temo que me alcance en breve.
—¿Por qué dices eso? —preguntó Frances.
—Porque he visto el abismo. Y él me ha saludado.
M. D. Álvarez
No hay comentarios:
Publicar un comentario