Lo único que lamento es que en su último aliento de vida fue no haberla amado más ni haber jugado con su pequeño las veces que el chiquillo lo reclamaba.
Lo vieron alejarse hacia el combate final por ella y su hijo, su familia; a pesar del dolor que sufría por dejarlos atrás, se debía a su destino de guerrero invencible. Una vez caído, renació entre las estrellas emergentes.
M. D. Álvarez
No hay comentarios:
Publicar un comentario