miércoles, 30 de abril de 2025

Del espacio exterior.

Vino del espacio y así se lo hizo saber. No era humano, pero se parecía a ellos; en algunos momentos no había diferencias palpables, pero cuando se enfadaba, surgía su aspecto más aterrador. Aunque ella sabía calmarlo, con solo su dulce y susurrante voz lograba dormir al animal que llevaba dentro. 

La encontró en aquel gigantesco invernadero de árboles de todo tipo; se había enredado en una maraña de cables y no lograba soltarse. Aquellas cuerdas le resultaban desconocidas; debía de ser una tecnología alternativa, pero lo había atrapado. 

Ella acudió al oír el estruendo y, al verlo tan azorado y enredado, le dijo: "Espera, si sigues tirando así, te vas a hacer daño."

Después de aquel día, se sintió agradecido con ella, pero no así con el resto de los pobladores, que no lo veían del todo claro. Sabían que era diferente, sabían que en su interior anidaba una criatura bestial que, como lo cabrearan y no estuviera ella para calmarlo, los despedazaría de un plumazo.

M. D. Álvarez 

martes, 29 de abril de 2025

Recuerdos reprimidos.

Los recuerdos llegaban a borbotones, como un torrente furioso; llegaban en oleadas, mostrándole su identidad, su carácter manso, aunque a veces un poco irascible. No hallaba consenso con el carácter marcado por su familia, una unidad indisoluble e inquebrantable que volvía a su mente justo en el momento preciso, cuando más necesitaba sus recuerdos. Por ejemplo, el día en que la conoció y supo que sería la única en su corazón.

La necesitaba, al igual que sus recuerdos, que lo hacían tan especial y tan dócil con ella. La lucha interna que se estaba celebrando en su mente era aterradora y opresiva; le llevaba a cuestionarse si sería ético o responsable mostrarle sus recuerdos. Sabía que alguno de esos recuerdos la podría herir.

La decisión lo consumía. Cada recuerdo que emergía traía consigo un eco de risas y lágrimas, momentos que definían quién era. Un día, mientras se sentaban juntos en el jardín, él sintió el impulso de abrir su corazón. Mirándola a los ojos, comprendió que su amor merecía la verdad, incluso si eso significaba arriesgar su felicidad. “Hay cosas que debo compartir contigo”, murmuró, su voz temblando. Sabía que, al hacerlo, podría liberarse de sus cadenas internas y acercarse a ella como nunca antes.

Ella lo miró, sorprendida pero dispuesta a escuchar. “Estoy lista”, respondió con dulzura. En ese instante, ambos comprendieron que el amor podía superar cualquier sombra del pasado.

M. D. Álvarez 

lunes, 28 de abril de 2025

Testud.

Aquella cabeza era lo único que le quedaba; el cuerpo esbelto había sido inmolado después de haber sido decapitado ante su amada esposa y su tierno hijo. La otrora magna cabeza de su adorado esposo, cuyos dulces bucles morenos descansaban sobre el regazo de su amada esposa, no daba crédito a la dantesca acción que acababa de vivir. Aquel grupo de soldados había asesinado a su amado esposo cuando trataba de evitar un abuso por parte de ellos.

Estos, al ver el acto tan execrable que habían cometido, huyeron al percatarse de que los lugareños acudían a defender a aquel joven que trató de proteger a su amada esposa e hijo, quienes, con cara de susto, presenciaron el salvaje asesinato de su padre.

M. D. Álvarez 

domingo, 27 de abril de 2025

El eco de un corazón

¿Quién ha cogido mi frasco de colonia? —gritó él, envuelto en una toalla, recién duchado. Le faltaba tiempo; aún tenía que afeitarse antes de salir del cuarto de baño. Tras la puerta, sus amigos se reían; nunca lo habían visto tan excitado por una chica.

—No me hagáis salir, que me conozco —rió él, abriendo la puerta. Los pilló sonriendo.

—No os reiréis tanto cuando os dé una lección —dijo él, localizando el frasco en manos de uno de ellos. Envuelto en la toalla, se lanzó a por el pobre que no pudo esquivar su abrazo de oso.

—Está bien, está bien, toma tu frasco y termina de afeitarte que ya vas tarde.

Agarró el frasco y se perfumó. Después de terminar de afeitarse, se puso su mejor traje con chaleco a juego.

—A ver qué os parece, estoy bien —preguntó él a sus amigos.

—¡Woow! Estás hecho un pincel, eres una belleza —le dijeron sus amigos—. Ahora ve a por ella y no la dejes escapar —le dijeron sus amigos.

Él cogió su coche y fue a recogerla. Ella se quedó extasiada; nunca lo había visto tan guapo.

Se bajo del.coche y le abrió la puerta.  ¿Dónde vamos? le pregunto sin quitarle la vista de encima

Se bajó del coche y le abrió la puerta. ¿Dónde vamos? le preguntó sin quitarle la vista de encima.

Es una sorpresa, dijo él. Arrancando, condujo durante media hora hasta una cala salvaje que él había descubierto y había preparado una mesa ricamente decorada con el plato favorito de ella.

Le acercó la silla y le sirvió el manjar más delicioso y delicado: sabía que ella adoraba soufflé de pato con un chardonnay de Borgoña.

—Te acordaste, y del vino también. Eres una caja de sorpresas —refirió ella con una amplia sonrisa.  

Tras la cena, decidieron dar un paseo por la orilla. La luna iluminaba el mar y las estrellas parpadeaban en el cielo despejado. Él tomó su mano suavemente, y ella sintió un escalofrío de emoción recorrer su cuerpo.

—Gracias por esta noche —dijo ella en voz baja—. Ha sido mágica.

Fue entonces cuando el ambiente se volvió más serio; ambos sabían que estaban en un punto crucial de la noche. Ella se acercó un poco más, y él sintió que su corazón latía con fuerza.

—¿Puedo besarte? —preguntó él, rompiendo el silencio.

Ella asintió lentamente, y cuando sus labios se encontraron, fue como si todo encajara en su lugar. Fue un beso dulce y lleno de promesas; ambos sabían que esta noche era solo el comienzo de algo hermoso.

Tras aquel dulce beso, la llevó a su casa y la acompañó hasta la puerta.

—Buenas noches, dulce Angie —dijo él con ternura.

Ella lo besó cálidamente y después entró.  
—Hasta mañana, Romeo.

Él estaba que no cabía en sí de gozo y volvió a su cuartel, donde lo esperaban sus amigos, que con caras expectantes lo miraban.

—Que soy un caballero y no puedo comentar nada —dijo él al ver las caras de sus amigos.  

Sabían que era un chico muy especial; había perdido a sus padres cuando tan solo era un niño y había entrado a formar parte de un sistema de protección integral de niños hasta que fue adoptado por un maestro que lo acogió cuando contaba con tan solo cinco años. Después, cuando contaba con 18 años, se enroló en el ejército, donde hizo muy buenos amigos. Estos mismos amigos habían notado su cambio cuando conoció a aquella jovencita; estaba más centrado, más atento, y eso les parecía bien; sabían que necesitaba una pareja. Sabían que aquella relación lo haría feliz y ellos querían que él lo fuera.  

M. D. Álvarez

sábado, 26 de abril de 2025

Caperucita roja.

¿Por qué Caperucita Roja y no Caperucita Blanca? Os voy a contar la verdadera historia de Caperucita.

Esta dulce niñita no era ni dulce ni inocente, sino todo lo contrario, era desobediente e irascible. Por eso, cuando su madre la mandó a casa de su abuela al otro lado del bosque y le dijo que no se apartara del camino y no hablara con desconocidos, ella se internó en el bosque y se encontró con un lobo, que le preguntó: "¿A dónde vas con esa cesta?".

A lo que ella le respondió: "A ti qué te importa, lobo sarnoso y apestoso". Y sin mediar palabra, le asestó varios hachazos con el hacha que llevaba en la cesta.

Su preciosa capucha blanca se salpicó con la sangre del lobo... el color rojo le gustó y empapó su capucha con la sangre del animal, y desde aquel día se llamó "Caperucita Feroz", perdón, "Caperucita Roja".

M. D. Alvarez

viernes, 25 de abril de 2025

Noches de duelo literario.(R.E.C.)

Solo puedo encogerme de hombros y esperar a que oscurezca para poder salir a pasear mi genio innato. 

Me habían vapuleado sin misericordia, pero no me achanté; iría de nuevo a por el siguiente concurso nocturno, aunque esta vez la tenía a ella como escolta, abriéndole paso hasta la pista donde un malencarado escritor no sabía lo que se le venía encima. 

Con mi verbo fluido y mi lisongera lengua, lo borré de un diestro plumazo gracias a mi musa altanera que guarda mis espaldas. 

Esta vez si que si, no se me pudo escapar. Gracias a mi dominio y mi imaginación no volví solo y derrotado a mi lecho.

M. D. Álvarez

jueves, 24 de abril de 2025

Digno de Ascensión.

De dónde procedía aquella criatura de dos metros, cubierta por un pelaje espeso y oscuro, con una mirada desafiante de un color azul, nadie lo sabía. Se decía que había surgido de uno de los pasadizos que comunican este mundo con el mismísimo Seol. Nadie conocía su misión en la Tierra, pero ya hay quienes lo tachan de ser una criatura del mal.

Transcurrieron milenios hasta que aquel ser perdiera el miedo a la luz y se mostrara tal y como era: tenía un corazón noble e indómito. Al parecer, surgió de uno de los muchos calderos del diablo, pero por su carácter noble fue expulsado de la Gehena.

No había lugar para él en el abismo y los de arriba no tenían muy claro si lograría ascender, así que optaron por mantenerlo en la Tierra hasta que demostrara si era digno de ascender al reino de los cielos.

Hasta entonces, debería seguir vagando por la Tierra haciendo méritos para ser digno de ser recibido en la nueva tierra donde convivir con todo tipo de criaturas.

M. D.  Álvarez