miércoles, 7 de agosto de 2024

Galgo contra liebre.

Él no tenía la culpa de que la liebre se hubiera escapado. Era tan solo un galgo de pelo atigrado y su velocidad media era impresionante. 

Era capaz de alcanzar los 80 km/h, pero aquella liebre era mucho más veloz. ¿Cómo iba a saber que tras aquel pelaje de liebre había un droide capaz de alcanzar la velocidad de 90 km/h? 

Por eso se sorprendió cuando su dueño lo felicitó. ¡Había ganado la carrera!

M. D. Alvarez 

martes, 6 de agosto de 2024

Amor no correspondido.

Creen que es alegría, pero es amor. Un amor tan abrasador que me produce una urticaria tan fuerte que me deja invalidado en la cama.

La quería con locura, pero no podía controlar mis impulsos; cada vez que la veía, me entraban unos sudores y me ponía rojo como un tomate. 

No podía seguir así y mucho menos sin decírselo. Aproveché un descanso para abordarla en la cafetería. 

Lo que no llego a recordar es si logré decirle algo, porque lo único que recuerdo fue la bofetada sonora y su cara de incredulidad.

M. D.  Alvarez 

lunes, 5 de agosto de 2024

Rosa

¿Qué tendrá el rosa que despierta tantas pasiones? Estoy in love con este color, me gusta por su calidad y suavidad. Adoro lo bien que me sienta el suéter que me ha regalado mi novia, a la que daré todo mi cariño cuando vuelva de currar. 

Somos una comunidad muy bien avenida. Hemos heredado un mundo donde las diferencias son bien acogidas. Aunque siempre habrá algún retrógrado que se meta con nosotras y nuestro grupo de amigos. 

Lo bueno de ello, es que nos hemos hecho más fuertes y no nos importa lo que piensen de nosotras.

M. D. Álvarez

domingo, 4 de agosto de 2024

Rudo, tosco y amable.

Tenía el corazón tan grande que no le cabía en el pecho, pero nadie veía la ternura que guardaba. Todos veían a un ser tosco, rudo, pero no le miraban a los ojos.

Eran verdaderamente tiernos y de un azul turquesa bellísimo. Solo yo supe ver por qué lo había hecho.

Estaba harto de que lo despreciaran y temieran. Así que arriesgó su vida para salvar a aquella niñita de las garras de aquella fiera y aún así lo dejaron malherido y abandonado.

Yo fui la única que acudió en su ayuda, le curé sus heridas y me quedé con él. Sigue teniendo esos mismos ojos tiernos pero con algo más. ¡Quizás un poco de mala leche! En estos días que nos han tocado vivir, no se puede ser bueno; si lo eres, ponte un poquito de mala leche, no viene mal.

M D.  Alvarez 

sábado, 3 de agosto de 2024

Al final libre.

Tremendamente delgada, pero bien proporcionada, así se veía ella. Parecía tener un principio de anorexia.

Nadie se dio cuenta de cómo había pasado, y cuando la hallaron en estado de coma, ya era demasiado tarde para recuperarla.

Lo había logrado, era libre para dejar volar su mente hacia un tiempo que había abandonado su cuerpo, que permanecía esquelético, para poder viajar al universo onírico más bello y no volver jamás.

M. D. Alvarez 

viernes, 2 de agosto de 2024

Todos los caminos del mundo.

Sus suelas habían recorrido todos los caminos polvorientos y no podía dar un paso más. Tenía que parar sus doloridos pies.

Llevaba a cuestas la friolera de 100,000 km recorriendo todos y cada uno de los caminos, por muy aislados que se hallaran.

Ahora le tocaba descansar y cargar las pilas en el único lugar donde se encontraba verdaderamente a gusto, en una encrucijada,  donde se encontraban cuatro caminos, 

Cuando se decidiera por cuál ir, sería el momento de cambiar las suelas y partir.

M. D. Álvarez
M. D. Alvarez

jueves, 1 de agosto de 2024

El arma definitiva.

De allí nadie volvía, o si volvía, lo hacía verdaderamente cambiado, pero no para bien.

Los ingresados en aquel hospital de campaña eran como conejillos de indias, experimentaban en sus cuerpos de formas inimaginables. Buscaban el arma perfecta que logrará destruir batallones enteros.

Los transformaban en monstruosos lobos sanguinarios, bestias mitológicas como equizna, basilisco y quimeras.

No sé qué pasó en aquel hospital, pero alguno de aquellos especímenes logró huir aniquilando toda la guarnición, a todos los médicos y criaturas varias, sin dejar ninguno vivo.

Todas las noches, sus aullidos resonaban en mi cabeza.

M. D. Alvarez