jueves, 2 de enero de 2025

En las escaleras de caracol.

En aquella escalera de caracol que se dirigía al ático fue donde él se le declaró, y de eso habían pasado ya casi tres meses. Habían fijado la boda para el verano. Se acercaba el gran día y no se le ocurrió a su tío que se casaran en el campanario. Ella, siempre complacida con su querido tío, tuvo que desistir de aquella petición porque en el campanario estaba prohibido oficiar misas.

La víspera de la boda, la niebla se espesó alrededor del campanario. Los lugareños murmuraban sobre el espíritu de una novia despechada, atrapada en el tiempo. 

Aquella noche, él subió la escalera de caracol, decidido a enfrentar el misterio. En la cima, la figura etérea se materializó: la novia abandonada. Sus ojos tristes revelaron secretos oscuros: traiciones, amores prohibidos y promesas rotas. 

El corazón de él se apretó al escuchar la historia. Al bajar, miró a su futura esposa con determinación. No permitiría que su amor sufriera el mismo destino. La boda en el campanario sería su redención. 

M. D. Álvarez  


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