miércoles, 8 de enero de 2025

¿Caos, o luz?

Su enigmático pasado lo hacía especialmente cautivador. Era oscuro y sombrío; había pertenecido a la facción más tenebrosa del caos. Ahora había descubierto una extraña luz en una hermosa joven; aquella luz lo hechizaba, haciendo que deseara cambiar de bando. Supo que no podría vencer sus instintos más mundanos si no lograba aplacar su rencor hacia las sombras.

Ella descubrió su desánimo y le dijo: "Yo te ayudaré a calmar tu sed de venganza hacia el caos".

"Yo soy el caos y mi alma anhela la luz que tú posees", dijo él tácitamente.

Ella se sorprendió de que uno de los mayores enemigos de la luz anhelaba con tanta pasión poseer la luz que aplacara su sed de furia. "Si es cierto lo que me dices, yo te ayudaré a encontrar tu fulgor".

Él, atrapado entre la oscuridad y la luz, encontró en la joven una promesa de redención. Sus ojos, como luceros en la noche, lo guiaron hacia un camino incierto pero lleno de posibilidades. Juntos, exploraron los límites de su dualidad, desafiando las leyes que los separaban.

La joven, poseía un don ancestral. Su sangre albergaba la esencia de los antiguos guardianes de la luz, aquellos que habían luchado contra las sombras desde tiempos inmemoriales. Pero ella también llevaba consigo una carga: la responsabilidad de mantener el equilibrio entre ambos mundos.

El caos, cuyo nombre se perdía en los susurros del viento, no era un simple adversario. Era una fuerza primordial, un torbellino de energía que devoraba todo a su paso. Pero en los ojos de él, el caos no era solo destrucción; también era creación, cambio y renacimiento.

Ella lo llevó a los confines de su mundo, donde los árboles susurraban secretos y las estrellas danzaban en el cielo. Allí, en la penumbra de un antiguo templo, encontraron un libro olvidado. Sus páginas estaban escritas en un lenguaje arcano, pero él sintió que contenían la clave para su transformación.

Juntos, descifraron los símbolos y los rituales. Ella entonó palabras ancestrales, y él se sumergió en la luz que emanaba del libro. Su piel cambió, sus ojos brillaron con una nueva intensidad. Ya no era solo caos; ahora también era esperanza.

Pero el precio de su transformación era alto. Él debía elegir: quedarse en la luz y renunciar a su antigua naturaleza, o regresar al abismo del caos. Ella lo miró con compasión, sabiendo que su decisión afectaría el destino de ambos mundos.

"¿Qué eliges?" preguntó ella, su voz suave como el susurro del viento.

Él miró a los cielos, donde las estrellas titilaban como faros en la noche. "Elijo ser la unión de ambos", respondió. "Soy el puente entre la luz y la oscuridad, la esperanza que nace en la tormenta".

Y así, juntos, se convirtieron en leyenda: él, con su enigmática presencia, y la guardiana de la luz, unidos en un propósito más grande que ellos mismos. Los dos permanecieron juntos, recordando que, incluso en los momentos más oscuros, siempre hay una chispa de esperanza.


M. D. Álvarez

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