Un buen día, las dos especies dominantes discutieron; querían proclamar a sus respectivas madres como portadoras de luz.
Tan cruenta fue la batalla que el gran árbol terminó por intervenir, diciendo: "¿A qué viene esta discusión? Si todos sois hijos de un mismo padre, vuestras madres os dejaron a mi cargo para cuidar de vosotros. Los de arriba son alimentados por su madre, la Luna, y los de abajo son nutridos por vuestra respectiva madre, la Tierra."
M. D. Álvarez
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