sábado, 11 de enero de 2025

El iceberg.

Esta es la historia de un gran iceberg que se hace acompañar por un joven iceberg. En el polo donde todo era frío y todo parecía estar en calma, se desgajó de la plataforma el iceberg más grande de todos y uno más pequeño que decidió seguir a aquel coloso en su camino al sur, sin saber lo que le deparará el viaje. 

En su lento caminar por el océano, las aguas saladas iban comiendo el hielo del gigantesco iceberg, mientras el sol lo derretía sin compasión. 

Mientras tanto, el pequeño iceberg, ya casi derretido, preguntó:

—¿Por qué tenemos la imperiosa necesidad de desgarrarnos de nuestro cálido hogar para trasladarnos por este erial de aguas salobres y bajo un espantoso calor?

"Es nuestro sino dejar nuestro hogar para poder tocar las costas de nuestro hermano del sur. Hasta ahora, ninguno de mis hermanos lo ha logrado, pero llegará un día en el que uno de nosotros no sucumbirá a esta agua salobre ni a los implacables rayos de aquel abrasador sol, y logrará tocar por fin las benditas costas de nuestros hermanos del sur"; profético el otrora gigantesco iceberg, ahora convertido en apenas un cubito de hielo.

M. D. Álvarez

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