En aquel pantano que había vivido tiempos mejores, se encontraba una vieja iglesia donde, según parece, cuando asoma su campanario, se oye tañir las campanas.
En aquel fatídico día, aunque nadie las oyó, estaban anunciando la llegada, pero su tañir fue sofocado por una espectacular tormenta de rayos y truenos. Os preguntaréis de qué llegada estoy hablando. Pues la del Belial, el destructor de mundos.
Nació en un pequeño pueblecito al borde del pantano, el mismo pantano que anunció su llegada, pero sus padres, unos humildes campesinos, lo educaron en el amor y el afecto por la madre tierra.
Por eso, cuando alcanzó la mayoría de edad, utilizó sus conocimientos para limpiar de contaminación tanto la tierra como el mar y dejar un precioso legado para sus humildes padres.
¿O qué creeríais, que iba a destruir la tierra que le vio nacer y convertirla en un abrasador infierno?
M. D. Álvarez
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