"Hacía tiempo que tenía esto guardado, esperando el momento adecuado, y creo que ahora ya estamos preparados para el siguiente paso. Te quiero y siempre te he querido. No hay nada en el mundo que me separe de ti, mi vida sin ti no vale nada, y por eso te pido de rodillas: ¿quieres casarte conmigo?" —le dijo con la rodilla en tierra y en su mano derecha tenía un precioso anillo de diamantes.
Ella, visiblemente contenta, le dijo que sí, que lo quería más que a su vida. Llevaban viviendo juntos 6 años llenos de amor y mimos. Él la trataba como a una reina y ella se dejaba querer, sabía que él era un buen amigo y desde aquel día sería un buen esposo y amante.
M. D. Álvarez
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