miércoles, 19 de febrero de 2025

El angelito.

La cola de novicias que se estaba formando se arremolinaba alrededor de aquella canastilla. Cuando apareció la madre superiora, con gesto firme las apartó y se agachó solo para ver a aquella dulce criaturita.

¡Ábrase, visto! ¿Quién tiene tan poco corazón para dejar a este angelito en medio de la iglesia? El chiquitín las encandiló con su sonrisa angelical y sus ojos azules, los mismos del cura. Él había mantenido relaciones con una novicia; un error que lo llevó a las Américas. Ella, sin embargo, se quedó allí, cuidando del chiquitín en secreto. Nadie sabía quién era la madre; eso le dio la oportunidad de cuidarlo con mucho amor.

M. D. Álvarez 

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