miércoles, 26 de febrero de 2025

Al otro lado.

Su pérdida lo trastocó todo; su corazón estaba ausente. Sin ella, se sentía perdido y derrotado, sin ganas de vivir. Habían estado juntos tan solo cuatro años, pero fueron los mejores. Disfrutaron de noches apasionadas donde saciaron sus necesidades mutuamente.

Había perdido las ganas de vivir; nada lo ataba a este mundo; solo la mera mención de su nombre le destrozaba. Sus amigos ya no sabían cómo animarle; intentaban sacarlo de su encierro, pero nada lo animaba.

Así que decidió abandonar el hogar donde tanto la amó y se adentró en la selva buscando terminar con su vida para reunirse con su amada al otro lado, donde sabía que lo esperaba anhelante.

Se sentó bajo una ceiba y esperó la muerte; añoraba su tacto y sus caricias. Cuando abandonó este mundo, allí estaba su adorada, su amada, esperándolo con los brazos abiertos.

M. D. Álvarez 

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