jueves, 9 de abril de 2026

Su crítico culinario.

Ella era una consumada chef y se encontraba en el Olimpo de los cocineros. Había aprendido de los mejores. Su pareja era un amor; devoraba todo lo que ella le preparaba. Eso sí, todos los días se pegaba unas palizas para no engordar ni un gramo. A ella le gustaba su cuerpo musculado, pero sin una pizca de grasa. 

—Eres mi mejor crítico", dijo ella al ver cómo devoraba su última creación: cebolletas caramelizadas con ajos tiernos sobre bistec de wagyu salteado a las finas hierbas. 

—¿Y bien, qué te parece? —preguntó ella, apreciándose.

Él saboreaba con verdadero deleite. La hizo esperar, pero adoraba cómo lo cuidaba, y por fin le dio su parecer. Ella siempre sabía que él no se callaría ningún error.

—Perfecta compenetración del sabor, la carnosidad, el equilibrio; en definitiva, apetitosa, deliciosa y suculenta —respondió con una gran sonrisa—. Siempre logras sorprenderme, mi vida.

Ella sonrió de forma dulce y cantarina, se fue hasta él y lo besó con devoción. —Tú eres mi mejor crítico culinario.

M. D. Álvarez 

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