Temo lo que pueda surgir de mi interior; cada noche siento cómo va creciendo, a medida que destilan palabras adormecedoras en la oscuridad. La criatura que habita en mí es fuerte, sanguinaria y abrumadoramente autodestructiva.
Cada noche noto cómo se va abriendo paso hacia el exterior; por mucho que intento impedir que llegue a la superficie, sé que no lo voy a poder detener, y cuando surja, no oséis hacerle frente, pues su furia será exacerbada y visceral. Así que, si percibís en mí un aura oscura, huid como alma que lleva el diablo.
M. D. Álvarez
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