—Estás fuerte —refirió ella al ser cogida al vuelo.
—Eres una sílfide y no pesas apenas —respondió él, mientras la depositaba con suavidad en el suelo, bajo los aplausos de los transeúntes y de todos los rescatados.
—Gracias, no ha sido nada —refirió él, quitándole importancia a sus actos heroicos.
—¿Cuál es tu nombre? —preguntó ella con dulzura.
—Marcus Aloisius Bagner, y tú eres... —preguntó él, visiblemente embelesado por la hermosura de ella.
—Angie Paterson, bailarina.
—Ya me di cuenta de que tu salto del ángel ha sido precioso —refirió él con delicadeza, besando dulcemente la mano de ella.
M. D. Álvarez
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