domingo, 12 de abril de 2026

Alma quebrada.

No tenía nada más que ofrecer; había vaciado su alma al entregar todo su amor a la preciosa y adorable musa que cuidaba de él. Ella se llamaba Angie y él recibió el regio nombre de Marcus; su alma se quebró por ella.

Su dolor lo mantenía con vida, pero falto de toda conexión con el mundo, su estancia lo mantenía recluido en aquella habitación y anclado a aquella cama de hospital. 

A pesar de ello, ella seguía visitándolo y recordándole los buenos momentos que habían pasado juntos, disfrutando de cálidos instantes antes de sufrir un aneurisma que lo sumió en un letargo profundo.

A pesar del letargo, Marcus percibió un breve resplandor a pesar de tener los ojos cerrados al entrar Angie en la habitación. Ella traía la luz a su alma partida y lo mantenía vivo.

M. D. Álvarez 

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