sábado, 18 de abril de 2026

El baúl de los deseos.

Llevaba años observándola con deseo, pero no se atrevía a pedirle que saliera con él. Era una chica sofisticada y atrevida. Cada vez que la veía, su corazón parecía volverse loco; daba saltos de alegría y, a veces, si estaba especialmente arrebatadora, parecía detenerse. Un día, la descubrió observándolo mientras cargaba un baúl de 200 kilos que una dulce ancianita le pidió que subiera a su casa en un sexto piso. Ella vivía dos puertas más allá de la viejecita. Justo cuando pasaba delante de su puerta, ella abrió la puerta.
 
—Cuidado que pasó", dijo él, pasando como una exhalación.

Ella se quedó pasmada; aquel tiarrón cargaba con aquel enorme baúl sin apenas esfuerzo.

—Si me necesitas algo más, me avisas, abuela", dijo él, abrazando a la ancianita con tal ternura que la hechizó.

—¿Eres Marcus?, preguntó ella cuando pasaba delante de su puerta.

—Sí, lo soy, respondió él, ruborizándose.

—Tu abuela me ha hablado mucho de ti, dijo con alegría.

—Espectó que nada malo, respondió con una leve sonrisa.

—No, todo maravillas, dijo ella con una amplia sonrisa. —¿Quieres pasar? Me gustaría conocerte mejor.

Continuará...

M. D. Álvarez 

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