martes, 14 de abril de 2026

La Sonata del Diablo.

Los pliegan, los guardan en sus bolsos y se largan con viento fresco sin mirar atrás. Si lo hubieran hecho, es posible que no lo hubieran robado, pero no lo hicieron y la maldición recayó sobre ellas. Ahora, la perdición iba tras ellas, pues habían robado una valiosa partitura del compositor Giuseppe Tartini, más exactamente, la Sonata del Diablo. 

Si esas jovencitas trataban de tocarla, serían irremediablemente privadas de sus facultades, ya que la obra en sí es terriblemente dificultosa, excepto para el mismo diablo que la compuso.

M. D. Álvarez 

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