Sus camaradas lo habían retado a competir en una carrera de velocidad, pero creían contar con el vehículo tuneado más rápido de uno de los mejores conductores de carreras. Cuando lo vieron presentarse en la línea de salida sin ningún vehículo, creyeron que habían ganado aquel reto.
Sin embargo, en cuanto vieron cómo su cuerpo se transformaba de un atlético joven a un musculoso y ágil licántropo, no estuvieron seguros de lograr vencerlo.
Ella lo animaba con aquellos pompones rojos.
El juez de pista los alineó y dijo las tres palabras: "preparados, listos, ya". El coche aceleró, pero lo que salió acelerando fue él; sprintaba veloz. Fue un visto y no visto. Su poderosa zancada le hizo marcar un tiempo récord; solo vieron de él la estela de polvo que dejó al salir disparado. Por suerte, redujo la velocidad al cruzar la línea de meta para poder salir en la foto finish y acreditar que era el velocista más rápido del planeta.
M. D. Álvarez
No hay comentarios:
Publicar un comentario