viernes, 1 de mayo de 2026

Paracaidistas verdes.

—¡Seréis miedicas!, les gritó desde la rampa de saltos de aquel DC4. —Si no saltáis, os arrojo yo mismo, rugió, lanzándoles una mirada aterradora a aquel grupo de paracaidistas principiantes. 

—Tú, el de mono rojo, ven aquí, rugió el capitán. 

El aterrorizado paracaidista se acercó tembloroso hacia su capitán, que lo jaló y arrojó por la rampa sin contemplaciones. 

—Tú, el azul, o saltas o te arrojo. El del mono azul saltó aterrado. 

—Tú, el del mono amarillo, salta —dijo, fijando sus pupilas azules en él. 

Este último paracaidista se negaba a acercarse a la rampa, lo que le valió tal cantidad de improperios, y al ver que aquella fiera se le venía encima, saltó.

—Si es que cada día me los mandan más verdes, bufó el capitán, saltando tras ellos.

M. D. Álvarez 

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