Se quedó mirando y pensó: "Si ya estoy bien dotado, ¿hará que crezca más?". Sonrió pensando en la cara de satisfacción de su novia cuando se los quitara. Se llevó tres pares.
Aquella noche estrenó uno de aquellos bóxer. Ella percibió el aumento y dijo: "Cielo, no hace falta que aumentes el tamaño, solo quítatelos y vámonos a la cama". Así lo hizo; se quitó los bóxer y, cogiéndola por la cintura, se encerrón en el dormitorio.
M. D. Álvarez
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