jueves, 7 de mayo de 2026

La nueva condición.

No imaginábamos que lo pasaríamos tan mal cuando, hace dos meses, le mordió un humano. Su color comenzó a cambiar de un tono mortecino y frío a un rosado calentito. Nos teníamos que contener para no morder sus achuchables mofletitos; su adorable sonrisa nos espantaba sin sus adorables colmillitos. 

Pero él parecía encantado con su nueva condición; gateaba por toda la casa haciendo las delicias de su abuelita, que no tenía dentadura y era la única a la que permitía morderlo, emitiendo tiernos gorjeos de felicidad. El resto de la familia terminó por acostumbrarse a su nueva apariencia.

M. D. Álvarez

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