jueves, 14 de mayo de 2026

La prueba del delito.

En la goma de sus calzoncillos estaba la prueba necesaria para encerrar al depredador que lo había maltratado y forzado. Se fue derecho a la comisaría; nada más llegar, dejó la prueba sobre el mostrador y dijo, con su temblorosa voz: —"Quiero denunciar una agresión". 

La joven policía vio a un jovencito magullado y luego vio los calzoncillos manchados de sangre, los embolsó y etiquetó. 

Después, acompañó al jovencito a tomar un chocolate caliente y dijo: —"Eres muy valiente. Enseguida llega tu mamá y te podrás ir a casa. Has hecho lo correcto; lo encerraremos de por vida, ya no volverá a hacer nada a nadie."

M. D. Álvarez 

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