lunes, 25 de mayo de 2026

A pan y agua.

Ella finge dormir cuando él llega a casa. Todavía sigue enfadada con él por no dejarla acompañarle en su ronda y se lo hace pagar de muchas formas, pero la que más le molesta a él es no poder complacerla. Ella también lo siente, echa de menos sus caricias y besos, pero sabe que, con el tiempo, él le pedirá perdón. Hasta entonces, lo tiene a pan y agua.

Ella quería acompañarlo en sus paseos matutinos, donde descubría otros enclaves maravillosos y misteriosos en los que podía perderse; ella quería perderse con él en los lugares más extraordinarios de su mundo de fábula.

M. D. Álvarez 

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