viernes, 22 de mayo de 2026

Impreso en la ropa interior.

En la goma de sus calzoncillos estaba bordado con sutil delicadeza: "El dueño de estos calzoncillos es propiedad de Angie. Ni te atrevas a tocarlo".

Él sentía verdadera predilección por su novia y su forma de marcar territorio. Si alguna de sus amigas osaba posar sus hambrientos ojos sobre él, se desatarían todos los infiernos y su ira caería sobre ella; pero para él, serían los mimos y los besos apasionados. 

Nunca dudó de ella, al mismo tiempo que él siempre se sintió enamorado de ella; jamás dudó de su amor incondicional por él.

M. D. Álvarez 

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