Él sentía verdadera predilección por su novia y su forma de marcar territorio. Si alguna de sus amigas osaba posar sus hambrientos ojos sobre él, se desatarían todos los infiernos y su ira caería sobre ella; pero para él, serían los mimos y los besos apasionados.
Nunca dudó de ella, al mismo tiempo que él siempre se sintió enamorado de ella; jamás dudó de su amor incondicional por él.
M. D. Álvarez
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