viernes, 29 de mayo de 2026

El faro de Alejandría.

Algunas leyendas cuentan que pequeñas criaturas, desde la antigüedad, ayudan a la humanidad en tiempos oscuros. Una de aquellas criaturas sirvió para prender el gran faro de Alejandría. Se cuenta que su luz se podía ver desde las columnas de Hércules y, si me apuráis, desde las Islas Británicas.

Aquella adorable criatura se subió a la gran antorcha de la escultural y gigantesca figura del dios Apolo. Se tumbó en el pebetero, que previamente había llenado con petróleo crudo, cal viva, azufre y salitre. Y la pequeña criatura se concentró, logrando prender con tal intensidad que la noche parecía el día. Así fue como los griegos mostraron al mundo antiguo a un nuevo enemigo: un joven rey venido de ultramar.

M. D. Álvarez 

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