Pero la paz no duraría mucho. El reino estaba en peligro. Una antigua profecía hablaba de un cataclismo que amenazaría la existencia misma de su mundo. El protagonista, con su valentía y determinación, se convirtió en el líder de una cruzada para evitar la catástrofe.
Reunió a los guerreros más valientes, a los magos más sabios y a los seres más extraordinarios de todos los reinos. Juntos, emprendieron una búsqueda épica en busca de artefactos místicos que podrían detener el desastre inminente. A lo largo de su viaje, enfrentaron desafíos, traiciones y sacrificios. Pero también descubrieron la verdadera fuerza de la amistad y el poder del amor.
La mujer, su amada, no se quedó atrás. Aunque no era guerrera ni hechicera, su coraje y compasión inspiraron a todos. Curó heridas, alivió corazones rotos y recordó a todos por qué luchaban. Su amor era la chispa que encendía la esperanza en los momentos más oscuros.
Finalmente, en la cima de una montaña sagrada, encontraron el último artefacto: la Lágrima de la Aurora. Se decía que contenía la esencia misma de la creación y podía cambiar el destino del mundo. Pero también estaba protegida por un dragón ancestral, cuyas escamas brillaban con todos los colores del arcoíris.
El protagonista, herido y exhausto, se enfrentó al dragón. La mujer, con lágrimas en los ojos, lo observó desde la distancia. El destino del mundo pendía de un hilo. ¿Podría el amor y la valentía del protagonista prevalecer una vez más?
Continuará..
M. D. Álvarez
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