lunes, 30 de diciembre de 2024

El zorrito de grandes orejas.

Aquel pequeño zorrito, con sus grandes orejas, escuchaba los ruidos que hacían sus hermanitos al dormir.

Su madre, siempre alerta, descubrió que su pequeño no dormía y lo lamió con ternura inusitada, mientras el chiquitín manaba con satisfacción.

En aquel momento, era inmensamente feliz cuando su madre lo acicalaba con cariño.

Su padre desaparecía todas las noches y, a la mañana siguiente, volvía con ratoncitas que depositaba con ternura a los pies de su madre. Ella disfrutaba de las piezas que su macho le traía para alimentarla. 

Hasta que un día no volvió y ella tuvo que aventurarse fuera de su madriguera para poder comer y así alimentar a sus pequeños, que fueron creciendo sanos y fuertes, incluso el más pequeño, que un día se decidió a salir con su madre a cazar. 

Aprendiendo de ella, consiguió ser un gran cazador; él cuidaría de su madre ahora.
M. D.  Álvarez 

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