jueves, 19 de diciembre de 2024

La brizna de hierba.

Una brizna de hierba entre la hojarasca de hojas marchitas se debatía sobre dónde caer: si a la derecha o a la izquierda. Si caía a la derecha, su tumba sería árida y sin aliciente; en cambio, si caía a la izquierda, su tumba sería un pequeño pero cristalino arroyo que la llevaría siempre a flote hasta países lejanos y terminaría surcando el vasto mar.

De momento, el cálido Alisio no la dejaba posarse ni a uno ni a otro lado. Soplaba mansamente, haciendo que flotara en sus cálidos brazos y la transportó dulcemente hasta un reino muy lejano, donde la depositó con mimo sobre una corona de oro fino que reposaba sobre la augusta cabeza de un rey. 

Al quitarse la corona, la brizna cayó en el regazo del rey, quien suavemente la depositó sobre la mesa; allí quedó expuesta a la intemperie, pero no perdió su verdor y siguió siendo la verde brizna que un día los vientos Alisios transportaron a un reino muy lejano.

M. D. Álvarez

No hay comentarios:

Publicar un comentario