lunes, 9 de diciembre de 2024

De dioses y hombres. 2da parte

Milenios después de la partida de los primeros dioses a poblar el cosmos, la tierra quedó en manos de sus hijos perecederos.

Entre ellos se encontraba una joven llamada Mapia, quien desde pequeña sintió la llamada de sus ancestros divinos.

Un día, mientras exploraba un bosque antiguo, Mapia encontró una cueva oculta. Al entrar, descubrió una inscripción en la pared que hablaba de una profecía.

La profecía decía que una descendiente de Sathok y Chiole, poseedora de dones divinos, sería la encargada de unir a los dioses y mortales una vez más.

Mapia supo de inmediato que ella era la elegida.

Llena de determinación, Mapia emprendió un viaje en busca de sus ancestros. Su viaje la llevó a través de montañas peligrosas, bosques frondosos y mares embravecidos.

En el camino, Mapia se enfrentó a numerosos desafíos y peligros. Tuvo que luchar contra monstruos, superar trampas mortales y resolver enigmas ancestrales.

Pero Mapia nunca se rindió. Su fe en sus ancestros y su propio valor la impulsaban a seguir adelante.

Finalmente, después de muchos años de viaje, Mapia llegó al lugar donde habitaban los dioses.

Los dioses la recibieron con sorpresa y alegría. Habían estado esperando su llegada durante mucho tiempo.

Mapia les contó la profecía y les explicó que había venido a unirlos con los mortales una vez más.

Los dioses escucharon atentamente sus palabras y se conmovieron por su determinación.

Sabían que Mapia era la persona indicada para llevar a cabo esta importante misión.
Así que decidieron ayudarla a cumplir su destino.

Le dieron a Mapia un poderoso objeto mágico que le permitiría abrir un portal entre el mundo de los dioses y el mundo de los mortales.

Con la ayuda de este objeto mágico, Mapia pudo finalmente unir a los dioses y mortales.

La paz y la armonía reinaron una vez más en el mundo.

Mapia se convirtió en una heroína legendaria, recordada por siempre por su valentía y su determinación.

M. D. Álvarez

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