martes, 31 de diciembre de 2024

La pasión oculta.

Cuando le regaló aquel libro, no sabía el tipo de efecto que tendría en ella. Él era un lector compulsivo y aquel libro marcó su vida; por eso se lo regaló a la mujer que deseaba. 

El título del libro era "La pasión oculta de Jennifer Adkings". En él se narran las pasiones de dos protagonistas que alcanzan a tocar el corazón de su respectiva pareja. Él había sentido esa misma pasión por ella; sentía que su corazón estallaba de emoción cuando la veía.

Ella se sorprendió cuando él le regaló uno de sus libros favoritos. Lo devoró y, cuando terminó, supo cuánto la quería. Ella llevaba tiempo deseando hablar con él, pero nunca era buen momento, hasta que llegó a la última página del libro. Él había escrito sus sentimientos por ella. Se decidió y fue hasta su casa, llamó y él le abrió la puerta. 

"No sabía que tenías sentimientos tan profundos por mí", dijo ella, ruborizándose. 

"Pasa y charlamos un poco", dijo él, tendiéndole la mano e invitándola a pasar. La invitó a un café. 

Mientras charlaban, fueron surgiendo sentimientos que habían tratado de reprimir; los dos, sus corazones latían al unísono y parecían estallar de júbilo cada vez que se veían. 

Terminaron una agradable velada cuando él la acompañó a su casa. Ella le besó apasionadamente y le invitó a entrar; él cortésmente declinó su invitación.

 "Mejor lo dejamos para otro día", dijo él con una pícara sonrisa.


Después de aquel apasionado beso en la puerta de su casa, ella sonrió y asintió. "Otro día, entonces", dijo con complicidad. 

Él se alejó, pero no sin antes mirarla una última vez, como si quisiera grabar su imagen en su mente.

Los días siguientes fueron una mezcla de ansiedad y emoción. Se enviaron mensajes, compartieron más libros y pasearon juntos por el parque. 

Cada encuentro era como un capítulo nuevo en su historia. Descubrieron que tenían más en común de lo que imaginaban: la música, las películas, incluso sus sueños más profundos.

Una tarde, mientras caminaban junto al río, él la tomó de la mano y la miró a los ojos. "¿Sabes?", dijo, "este libro que te regalé... también habla de segundas oportunidades". Ella sonrió, sabiendo que él se refería a ellos dos.

Se detuvieron en un puente de piedra, el sol poniéndose detrás de ellos. Él la abrazó y sus labios se encontraron en un beso dulce y apasionado. El mundo desapareció a su alrededor, y solo existían ellos dos.

Desde entonces, cada página de su historia estaba escrita con letras de amor. Se convirtieron en cómplices, amantes y amigos. 

El libro que los unió se convirtió en su tesoro más preciado, y su pasión, en un fuego que nunca se extinguiría.

Y así, entre risas, lágrimas y aventuras compartidas, su historia continuó. Porque a veces, los libros no solo nos transportan a otros mundos, sino que también nos guían hacia el amor verdadero.


M. D. Álvarez 

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