sábado, 17 de enero de 2026

Entre dos naturalezas.

Tenía un buen corazón; bajo aquella apariencia de lobo gruñón, había un ser apacible, amigo de sus amigos, con una fortaleza inquebrantable y un salvajismo sin cuartel. Pero nunca utilizaría su fuerza y salvajismo contra ninguno de ellos. Aquellos que se atrevieran a meterse con sus seres queridos no sabían la tormenta que se les venía encima.

Un día, mientras disfrutaba de un merecido descanso en el claro del bosque, algo llamó su atención: una joven lo observaba con visible interés. No la había visto por aquellos parajes, pero algo en ella transformaba su feroz exterior en un dulce cachorrillo que, manso como un cordero, se acercaba hacia ella. Era su perfume floral o su magnetismo; sus ojos verdes, como los prados frescos de Escocia, lo cautivaban.

Ella lo miró risueña. "Por fin te muestras tal y como eres", dijo mientras acariciaba sus orejas con delicadeza. "Te he estado buscando por las agrestes crestas y los prados verdes, y ahora te encuentro aquí, disfrutando de una tarde de suave calidez sin atisbo de tu natural fiereza. ¿Cuál es tu excusa, noble híbrido?"

Él sintió un tono de calma en sus palabras y respondió con dignidad: "Me has hallado en mi estado más sereno. No te había visto antes por aquí porque es la primera vez que vengo a descansar de mis deberes como líder de mi equipo."

"Tu nobleza te honra. Tu porte altivo desaparece al contemplar mi naturaleza divina. Eres mi criatura favorita y he de darte mi bendición. Tu parte humana es fruto de mi génesis, pero tu parte salvaje y brutal fue forjada en un aterrador combate donde fuiste separado de mí. Solo cuando tus dos naturalezas están en calma logras ver más allá de tus orígenes", dijo ella con voz suave y melodiosa.

Se fue retriran hacia el oscuro bosque, dejándolo pensativo.

—Espera, ¿cuál es tu nombre? —quiso saber él.

—Mi nombre ya lo conoces; está grabado a fuego en tu corazón —respondió el eco de su voz.

—¿Te volveré a ver? —preguntó él al eco que iba desapareciendo entre la espesura del bosque.

—Siempre estaré en tu corazón, mi noble y dulce licántropo —susurró el eco lejano.

Mientras el eco se desvanecía, él sintió que algo dentro de él despertaba. La calidez del sol sobre su piel era reconfortante, pero el vacío que dejó su presencia era palpable. Se levantó, decidido a encontrar respuestas.

—Si realmente eres parte de mí ser, entonces debo aprender a reconciliar mis dos naturalezas —murmuró para sí mismo, mirando hacia el bosque oscuro donde ella había desaparecido.

Con cada paso hacia la espesura del bosque, el aire se volvía más fresco y las sombras parecían cobrar vida a su alrededor. Una mezcla de temor y emoción lo invadía; sabía que debía enfrentar lo desconocido para descubrir quién era realmente.

Mientras se adentraba en la penumbra del bosque, recordó sus palabras: "Solo cuando tus dos naturalezas están en calma logras ver más allá de tus orígenes."

—¿Quién soy realmente? —preguntó al silencio del bosque.

De repente, un suave susurro como el viento le respondió: "Eres tanto luz como oscuridad; no temas abrazar ambas."

Él sonrió ante la sabiduría del bosque y siguió avanzando, cada vez más decidido a encontrarla y comprenderse a sí mismo en el proceso.

Continuará...

M. D. Álvarez 

No hay comentarios:

Publicar un comentario