Sin embargo, él tan solo tenía ojos para una preciosa pelirroja de ojos verdes que no le quitaba los ojos de encima.
Sus amigos lo consideraban un Don Juan, pero nada de eso; él no había estado con ninguna chica y estaba nervioso.
Uno de sus amigos le dijo: "Será mejor que te lances, te la quitarán". Se lanzó y la invitó a salir, consiguiéndola.
M. D. Álvarez
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