viernes, 28 de marzo de 2025

El bosque sombrío.

En lo profundo del Bosque Encantado, donde los árboles susurran secretos antiguos y la niebla se desliza como un velo etéreo, se encontraba un pequeño pueblo llamado Luminara. Los habitantes de Luminara vivían en paz, pero siempre con una sensación de inquietud, pues sabían que su bosque albergaba criaturas de la noche.

Una noche de luna llena, cuando el cielo estaba despejado y las estrellas brillaban con intensidad, un joven llamado Elian decidió aventurarse en el bosque. Había oído historias de tesoros escondidos y quería probar su valentía. Armado con una linterna y un viejo mapa, se adentró en la espesura.

Mientras caminaba, Elian escuchó un aullido lejano que hizo que su corazón latiera con fuerza. Sabía que los licántropos rondaban el bosque en noches como esa. Aceleró el paso, pero pronto se dio cuenta de que no estaba solo. Una figura alta y esbelta emergió de entre los árboles. Sus ojos rojos brillaban con una intensidad sobrenatural.

"¿Quién eres?" preguntó Elian, tratando de mantener la calma.

"Soy Lucian," respondió la figura, revelando sus colmillos afilados. "Un vampiro, y este bosque es mi dominio."

Elian retrocedió, pero antes de que pudiera huir, un enorme lobo gris saltó de entre los arbustos, interponiéndose entre él y el vampiro. El lobo se transformó lentamente en un hombre, un licántropo llamado Kael.

"Este humano está bajo mi protección," gruñó Kael, mirando a Lucian con desdén.

Lucian sonrió con frialdad. "No tienes poder sobre mí, lobo. Este bosque es tan mío como tuyo."

Antes de que la situación pudiera escalar, una luz brillante envolvió a los tres. Una figura etérea, una guardiana del bosque, apareció ante ellos. "Basta," dijo con voz firme. "Este bosque es un lugar de paz. Si desean luchar, lo harán fuera de sus límites."

Elian, Kael y Lucian se miraron, comprendiendo que la guardiana no permitiría ningún conflicto. Con un suspiro, Lucian se desvaneció en la oscuridad, y Kael volvió a su forma de lobo, acompañando a Elian de regreso al pueblo.

Desde esa noche, Elian supo que el Bosque Encantado guardaba secretos más profundos de lo que jamás había imaginado. Y aunque las criaturas de la noche seguían rondando, la paz se mantenía gracias a la guardiana del bosque, que velaba por todos sus habitantes, humanos y sobrenaturales por igual.

M. D. Álvarez 

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