Se querían desde que se conocieron. Su amor era apasionado sin fisuras. Sus espíritus eran afines desde el principio de los tiempos, cuando el universo surgió, sus espíritus surgieron con él. Ella era el fulgor y la pasión, él era melancólico y oscuro, y se atraían como las polillas a la luz.
En la época actual, su amor había alcanzado unos límites insospechados. Los dos estaban dispuestos a sacrificarse el uno por el otro y seguiría creciendo más y más hasta abarcar toda la existencia con su amor, librando la más grande de las batallas que les llevaría a ser libres para amarse.
M. D. Álvarez
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