Ella aún lo esperaba con ansiedad, cuando se dio cuenta de que no regresaría. Se encaminó adentrándose en el terrorífico bosque, haría frente a los graves peligros que él sufrió.
Primero, en un claro del bosque, lo vio tendido medio muerto y a su lado un aterrador khransun; su especie se alimentaba de animales heridos o moribundos y ahora parecía querer devorarlo.
Le gritó: "¡Como le pongas tus sucias garras encima, te vas a acordar de mí!"
El khransun, a pesar de ser una criatura imponente, era muy asustadizo y huyó.
Ella, presa de terror, se acercó a su compañero que yacía con un hilo de vida, le recordó sus últimas palabras y lo besó con ternura. Algo sucedió a continuación: su corazón comenzó a latir con más fuerza. Al cabo de unos minutos, abrió los ojos.
Ella había encendido un fuego y cazado un colargón que le serviría para darle fuerzas y hacer que su recuperación fuera más rápida. Se dio cuenta de que se había despertado y le acercó una pata del colargón.
"Come, te recuperarás enseguida", le dijo.
Solo pudo articular una palabra: "Gracias".
"No creerías que te iba a dejar abandonado y casi devorado por un khransun", le sonrió ella.
M. D. Álvarez
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