martes, 5 de agosto de 2025

El tótem.

Le costó mucho darse cuenta de que el único tesoro que tenía que importarle lo tenía al lado. Ni todas las pesquisas ni todas las indagaciones le darían una respuesta tan aplastante como la que le habían dicho por activa y por pasiva sus amigos. que no hay mejor tesoro que el que tienes al lado. 

Ella era paciente; sabía que al cabo del tiempo se daría cuenta de que siempre estaba a su lado, tanto en las duras como en las maduras. Nunca lo dejaría, ni ante el peligro y mucho menos en tiempos de paz.

Mientras el lobo corría, ella no podía evitar sentir un ligero pellizco de celos. El lobo parecía ser el centro del universo de él, y aunque lo entendía, anhelaba ser la única que capturara su atención. Decidió que era momento de mostrarle que ella también podía ser parte de su mundo salvaje.

Con un salto ágil, se unió al juego, imitando los movimientos del lobo. Se lanzó al suelo y rodó, riendo mientras atrapaba la pelota antes que él. Su risa resonó en el aire y, por un momento, la conexión entre los tres se volvió palpable. Él la miró con sorpresa y admiración.

—No sabía que podías ser tan rápida —dijo, dejando entrever una chispa de interés en su mirada.

Ella sonrió, sintiendo que había logrado captar su atención. Era el primer paso para demostrarle que no solo era su compañera en las misiones, sino también en la aventura del día a día. Con cada ladrido y cada risa compartida, se acercaban más a ese vínculo que ambos deseaban explorar.

Continuará...

M. D. Álvarez

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