En la misma sala se encontraban siete hornacinas con sendas efigies de siete dioses, los principales. Sobre el ara se encontraba una daga de sacrificios tallada en rubí, con una empuñadura de lapislázuli.
Lo más sorprendente de aquella sala se encontraba detrás del ara: era un atril de basalto rojo con una gran tabla de esmeralda. Al parecer, esa tabla era la tabla esmeralda de Thot, que los antiguos griegos buscaron con desesperación y veneraban con el nombre de la tabla esmeralda de Hermes Trismegisto.
Pero lo que nadie conoce es que ni Thot ni Hermes son los constructores de tan enigmática tabla. Esta llegó con el origen de la vida para ser descubierta cuando la humanidad o cualquier criatura pensante se quisiese comunicar con el creador de la vida.
Y os preguntaréis para qué era el ara y la daga. Las instrucciones son bien claras: el devoto del corazón más puro será sacrificado sobre el ara por el gran sacerdote de Thot con la daga de sacrificios, y su sangre será drenada para lavar la tabla. Una vez bañada la tabla, surgirá una conexión continua...
Ahora solo hay que encontrar a alguien con el corazón más puro y lo demás irá rodado..
Continuará...
M. D. Álvarez
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