viernes, 28 de marzo de 2025

Empapado.

Él finge que no le importa; acababa de ser empapado por un borracho que había derramado su cerveza sobre él. Si tan solo le hubiera pedido perdón, pero nada. Siguió espetándole: "Me debes una cerveza". 

Tanto lo cabreó que se giró y, con sus dos metros de altura y músculos por doquier, le dijo: "—De verdad, ¿quieres enfrentarte conmigo?". 

El borracho, al ver la estatura y la fiereza de su mirada, agachó las orejas y abandonó el antro con el rabo entre las piernas, maldiciendo su mala suerte.

M. D. Álvarez 

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