martes, 4 de marzo de 2025

Luchadores Siamés.

En aquella pecera se había fraguado un conflicto territorial entre dos peces luchadores de Siam. Su ferocidad y mala baba los hacían incompatibles para convivir en un mismo acuario. Las hembras, revueltas, no se decantaron ni por uno ni por otro. 

Los dos luchadores siameses se lanzaban dentelladas que herían sus hermosas aletas. 

Pudo ser peor, ya que el ser gigantesco que lo observaba todo sacó a uno de los dos contrincantes, al que peor estaba, y lo depositó en un acuario nuevo junto a una preciosa hembra que lo cuidó hasta que recuperó sus fuerzas y sus brillantes y grandes aletas, que fluían mecidas por la corriente del gran acuario que le había brindado el gran monstruo de cuatro extremidades y una gran cabeza.

M. D. Álvarez 

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