Con él habría alcanzado la felicidad duradera, pero prefirió el riesgo. Así terminó sus días la chica de sus sueños, muerta en una cuneta, olvidada por todos. Pero a él sí le importaba y cazó al desaprensivo que mató a su chica. Aunque ella lo hubiera dejado, no se merecía morir así...
M. D. Álvarez
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