Transcurrieron milenios hasta que aquel ser perdiera el miedo a la luz y se mostrara tal y como era: tenía un corazón noble e indómito. Al parecer, surgió de uno de los muchos calderos del diablo, pero por su carácter noble fue expulsado de la Gehena.
No había lugar para él en el abismo y los de arriba no tenían muy claro si lograría ascender, así que optaron por mantenerlo en la Tierra hasta que demostrara si era digno de ascender al reino de los cielos.
Hasta entonces, debería seguir vagando por la Tierra haciendo méritos para ser digno de ser recibido en la nueva tierra donde convivir con todo tipo de criaturas.
M. D. Álvarez
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