viernes, 20 de febrero de 2026

El mayordomo Bukowski.

En aquella buhardilla nunca nos faltaron la cerveza ni Bukowski, el leal mayordomo de la casa. Él debía rellenar la nevera con cervezas Tutankhamun, así de desprendido era el señorito con sus amigos. Pero aquella noche sería muy especial: había invitado a una chica por la que bebía los vientos. La agasajó con dulces viandas que Bukowski había preparado para la ocasión. 

Ella disfrutó de los aperitivos y la cerveza; la buhardilla, amueblada con gustos caros, era acogedora. 

Ella sabía a lo que iba: deseaba cazar al señorito. Utilizó sus armas de mujer y lo sedujo, llevándolo hasta la cama isabelina que se encontraba en el centro de la buhardilla.

M. D. Álvarez

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