Cuando regrese a su amada tierra, lo recibirá como a un héroe que vuelve invicto, pero pocos conocerán su añoranza por dos verdes prados, aquellos que lo vieron nacer, crecer y convertirse en un gran guerrero, por los cuales las jóvenes perdían el corazón, sin saber que en su hogar ya había una hermosa doncella que lo esperaba anhelante.
Lo vio aparecer por los agrestes bosques, montado en su brioso corcel; en sus brazos portaba el estandarte de ella.
M. D. Álvarez.
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