—¿Vienes aquí a menudo? —preguntó él, buscando un tema de conversación mientras la sostenía con firmeza.
—Es mi primer baile en esta ciudad —respondió Angie, su mirada chispeando con emoción—. Me mudé hace poco. Todo es nuevo para mí.
—¿Y qué te parece hasta ahora? —inquirió él con curiosidad.
—Es hermoso, pero también un poco abrumador —confesó ella—. A veces siento que todos me observan.
Marcus sintió una punzada de empatía. Sabía lo que era sentirse fuera de lugar. Pero había algo en ella que lo hacía querer protegerla.
—No te preocupes por ellos. Lo que importa es este momento —dijo él, sonriendo—. Y aquí estoy, solo para ti.
Angie rió suavemente, y por un instante, el mundo exterior desapareció por completo. Sin embargo, cuando la música comenzó a decaer, Marcus sintió que el tiempo se agotaba.
—Me encantaría continuar esta conversación —dijo él con sinceridad—. ¿Te gustaría salir a tomar algo después del baile?
Angie dudó un momento, sus ojos reflejando una mezcla de emoción y preocupación.
—Me encantaría, pero… no quiero que pienses mal de mí. Mis padres son un poco estrictos con respecto a salir con chicos que acabo de conocer.
La sinceridad en su voz hizo que Marcus sonriera aún más.
—Entiendo perfectamente. Tal vez podríamos encontrar una manera de hacer esto sin romper las reglas. ¿Qué tal si nos encontramos aquí mañana? Podríamos bailar nuevamente y conocernos un poco más.
Angie consideró la propuesta y finalmente asintió, su sonrisa iluminando su rostro.
—Me parece perfecto. Será nuestro pequeño secreto.
La música terminó y los aplausos estallaron a su alrededor. Mientras se separaban, Marcus sintió una chispa de anticipación en su interior. Había algo especial en Angie que lo atraía irremediablemente, y estaba decidido a descubrirlo.
Sin embargo, justo cuando se dio la vuelta para dejarla ir, notó una figura familiar al otro lado del salón: su hermana mayor, Clara, observándolos con una expresión de desaprobación.
Marcus frunció el ceño; sabía que Clara nunca había sido fanática de sus elecciones románticas y esperaba que no interfiriera esta vez. Se giró hacia Angie antes de perderla entre la multitud.
—Hasta mañana entonces —susurró él suavemente.
Angie asintió, sus ojos brillando con una mezcla de emoción y nerviosismo mientras se alejaba hacia la salida del salón.
Mientras tanto, Clara se acercó a él con paso firme.
—¿Quién era esa chica? No me digas que te has metido en problemas otra vez —dijo ella con tono severo pero preocupado.
Marcus suspiró; sabía que tendría que explicarle todo sobre Angie y su deseo de conocerla mejor. Pero también sabía que la verdadera batalla apenas comenzaba: ganar la aprobación de su hermana podría ser tan complicado como conquistar el corazón de Angie.
Su hermana era excesivamente protectora con él; en el pasado, recogió los trozos de su corazón después de que una de las muchas novias de él se lo rompiera. Aunque Angie era diferente, le gustaba de veras y lucharía por ella, aunque ello le llevara a enfadar a su hermana mayor.
M. D. Álvarez
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