miércoles, 16 de julio de 2025

Lo son todo para él.

Acababa de nacer su primer hijo; era un padre orgulloso y sentía una alegría desbordante. Ella se sentía dichosa, adoraba hacerlo feliz y sabía que, cuando saliera del hospital, le tendría dispuesto un gran festejo con sus amigas y amigos.

Mientras tanto, en la habitación del hospital, el bebé dormía plácidamente en su cuna, ajeno a la emoción que había provocado su llegada. Los padres de ella y sus abuelos, con lágrimas de felicidad, no podían dejar de admirar al pequeño. Él estaba solo en el mundo; sus padres y sus abuelos habían fallecido ya hace mucho tiempo. Ahora ella y su primer hijo lo eran todo para él.

Los amigos y familiares empezaron a organizarse para el gran festejo, cada uno aportando su granito de arena. La madre, aunque cansada, no podía dejar de sonreír al ver a su esposo tan feliz. Sabía que este era solo el comienzo de una nueva y maravillosa etapa en sus vidas, llena de amor, risas y momentos inolvidables.

M. D. Álvarez 

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