jueves, 10 de julio de 2025

Comandante Randal.

Aquel fue el primer día del resto de su vida como comandante del mejor comando de élite. Le impusieron las insignias y la condecoración al valor por servicios distinguidos ante todos los altos cargos. Se la concedieron por el gran valor demostrado al sacar a todo su escuadrón bajo fuego enemigo de una emboscada. Allí, ante su antiguo escuadrón, le colocaron los galones correspondientes, y su escuadrón se cuadró y lo saludó marcialmente. Al finalizar la ceremonia, se dirigió a la joven cadete recién llegada a su nueva unidad.

—He estado ojeando sus resultados; son de los mejores —dijo él, sabiendo el efecto que ejercía su nuevo rango.

Ella se cuadró y saludó marcialmente al percatarse de con quién estaba hablando.

—Descanse, cadete; tan solo quería darle mi enhorabuena. 

—Señor, sí, señor. Gracias. 

—Puedes llamarme Randal —manifestó él con media sonrisa.

La conversación transcurrió tranquila y sosegada, distendida entre sonrisas.

Randal se despidió con un gesto amistoso. La cadete, inspirada, prometió dar lo mejor de sí misma. Ambos sabían que grandes desafíos les esperaban."

M. D. Álvarez 

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